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EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN

Autor: Yván Alexander Mendívez Espinoza
Doctor en Comunicación Social

Autores muchos han escrito y se han manifestado para tratar de interpretar la “fórmula comunicacional” desde los principios de la humanidad hasta la actualidad, se han postulado caracterizaciones con fundamento válido, desde la perspectiva horizontal y simple, pasando por la horizontal con actores y escenarios diversos; hasta pasar por la tan criticada verticalidad. Salir del entorno netamente humano para pasar a disciplinas mecánico-electrónicas, con el fin de encontrar un símil con aproximación humana en tanto a un sistema comunicacional. Entramado social y práctica de la comunicación propone Uranga quien alejándose de lo establecido por Beltrán, termina “fantaseando” con la posibilidad del sentir mientras encuentra la clave de lo comunicacional como factor cultural y social.

Mencionar a Beltrán y su posición de despedir del ruedo de la comunicación a Aristóteles por su postura de comunicación horizontal, es comprensible, si después de un análisis tan profuso sobre las diferentes formas de la comunicación termina con algunas consideraciones de tipo operativo bastante importante de las que destaca “la práctica de la comunicación horizontal es más viable en el caso de formatos interpersonales (individuales y de grupos) que en el caso de los formatos interpersonales (de masas)…”, consideración que no es ajena al análisis de Uranga en “las prácticas sociales son, desde lo comunicacional, prácticas de enunciación que se van construyendo a través de las narraciones, y mediante el desarrollo de habilidades y técnicas expresivas, un discurso que es entramado de la cultura y fundamento de la historia de vida de una comunidad”, de alguna manera ambos reconocen que la comunicación social requiere de elementos que hagan praxis de la comunicación entre pocos o entre muchos pero con el fin como prioridad, claro Beltrán de manera indirecta y Uranga como casi un postulado.

Siempre hemos escuchado, leído y analizado sobre lo que significa información y transmisión, casi como términos similares, sin embargo según apunta Hovland el término transmisión, se incluye en la definición que él brinda sobre la comunicación interpersonal, asumiendo ésta como una situación de interacción en la cual un individuo transmite estímulos, la información más bien nos lleva a pensar en una forma de comunicación vertical en la que es poco probable la retroalimentación y a decir de Noseda “… la información es sólo una transcripción unilateral del empuje de un Emisor a un receptor”. Uranga ya no utiliza ninguno de los términos mencionados, en comunicación; el más bien nos conduce por el entendimiento de las percepciones, concepciones y evaluaciones; entendidas como vivencias de una cultura colectiva y se apoya en Prieto Castillo, quien afirma que estos términos resumen la manera en que cada quien se sabe alguien entre los demás.

Resulta importante cada recorrido que uno puede hacer por el tema de la comunicación y reflexionar en su forma y en su esencia, y terminar admitiendo que se quiera o no la comunicación no es pasiva, es más bien transformadora, vital, cambiante. Y lo es desde siempre, desde cuando Aristóteles la planteó como emisor, mensaje y receptor… a través de sus elementos originales el locutor, el discurso y el oyente. Hasta hoy en que Rosa María Alfaro se refiere a la comunicación como “la complicidad que existe entre el emisor y el receptor, sus mutuos acercamientos y satisfacciones, sus compromisos varios aunque esa relación no necesariamente sea igual, porque son los medios los que enuncian el discurso cotidiano, enredando la vida privada y pública de los consumidores”. Y hablando de consumidores Beltrán menciona en uno de sus ensayos de manera indirecta al consumidor cuando afirma que varios latinoamericanos mostraron preocupación sobre ciertos propósitos de la comunicación “persuasiva”, como herramienta al servicio de la propaganda, el mercantilismo y la alienación.

Mientras en la lectura de Beltrán la comunicación se siente tradicional, poco agresiva y hasta simplista en la que el acceso, el diálogo y la participación son los componentes claves del proceso sistemático de comunicación horizontal; la lectura de Uranga menciona a Jesús Martín-Barbero con su “praxis comunicativa”, aseverando que la socialidad genera la trama de las relaciones cotidianas que tejen los hombres al juntarse… qué es lo que constituye el sentido de la comunicación como cuestión de fines y no sólo de medios. Si bien no tan simplista como la comunicación horizontal o vertical, en estos sistemas de comunicación es donde se considera que la comunicación pierde sentido cuando no tiene retroalimentación – elemento clave del diálogo- está presente cuando ésta opera en forma multidireccional. Y esta multidireccionalidad es la que rescata Uranga en letras de Eliana Dabas, misma que osa cambiar la palabra intervención por “estrategias para fortalecer la trama social”, generando un posible parangón entre trama y multidireccionalidad.

Finalmente y sin descartar los posiciones de pensadores y filósofos de la comunicación, debemos admitir que la comunicación para ser entendida de mejor manera requiere del concurso no solamente de comunicadores y comunicólogos, sino aperturar espacios para la participación interdisciplinaria mas no unilateral -como antes- de sociólogos, antropólogos, psicólogos, biólogos y docentes, la transdiciplina.

La comunicación no es de hoy pero lo cierto es que es de siempre y para siempre.

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